Un reconocido arquitecto de EE.UU. admitió haber matado a 8 mujeres

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Un arquitecto de Long Island que llevaba una doble vida como asesino en serie se declaró culpable este miércoles de asesinar a siete mujeres y admitió haber matado a una octava en una serie de crímenes conocidos como los asesinatos de Gilgo Beach.

Un reconocido arquitecto de EE.UU. admitió haber matado a 8 mujeres
Un reconocido arquitecto de EE.UU. admitió haber matado a 8 mujeres

Rex Heuermann, de 62 años, hizo su declaración en una sala de tribunal llena de reporteros, policías y familiares de las víctimas, algunos de los cuales quebraron en llanto mientras él detallaba sus crímenes. Será sentenciado en junio a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

Las confesiones de culpabilidad de Heuermann, que incluyen tres cargos de asesinato en primer grado y cuatro de asesinato intencional, ponen fin a un caso que durante años atormentó a los investigadores, angustió a los familiares y mantuvo en vilo al público fascinado por historias de crímenes. Aunque no fue procesado por este delito, también admitió haber asesinado a Karen Vergata en 1996.

Durante el interrogatorio, el fiscal de distrito del condado Suffolk, Ray Tierney, detalló que Heuermann admitió haber estrangulado a las ocho víctimas, desmembrado a algunas de ellas, utilizado teléfonos desechables para contactarlas y envolver sus cuerpos en arpillera antes de deshacerse de ellos.

Vestido con saco negro y camisa blanca abotonada, Heuermann mantuvo una actitud impasible, sin mostrar emociones, y fijó la mirada al frente durante todo el proceso, sin mirar hacia la sala.

Las víctimas, muchas de ellas trabajadoras sexuales, fueron asesinadas a lo largo de 17 años y enterradas en lugares remotos, incluyendo una carretera costera aislada al otro lado de la bahía respecto a su residencia, según informaron las autoridades.

El fiscal Tierney reconoció el valor de las familias de las víctimas y el trabajo de los investigadores. “Este acusado caminaba entre nosotros fingiendo ser un padre suburbano normal cuando, en realidad, acechaba obsesivamente a mujeres inocentes para matarlas”, declaró en una conferencia de prensa posterior a la audiencia.

Destacó además la labor del Grupo de Trabajo de Investigación de Homicidios de Gilgo Beach, que resolvió el caso con pistas que incluyeron ADN obtenido de un trozo de pizza desechado que arrojó Heuermann, y agregó: “Pensó que al matarlas podría silenciarlas para siempre y salirse con la suya, pero estaba equivocado”.

El comisionado de policía del condado Suffolk, Kevin Catalina, calificó a Heuermann como “un monstruo sádico, un asesino desalmado”.

La audiencia estuvo colmada de investigadores y público. Reporteros y camarógrafos siguieron a la exesposa de Heuermann, Asa Ellerup, y a su hija mientras entraban y salían del tribunal. Luego, Ellerup expresó: “Mis pensamientos y oraciones están con las víctimas y sus familias. Su pérdida es inconmensurable y el enfoque debe estar en ellos en este momento. Pido que permitan algo de privacidad a mi familia en este momento tan difícil”.

Según el abogado Robert Macedonio, ni Ellerup ni su hija participaron o tenían conocimiento de los crímenes. Elle afirmó que le resultó muy difícil creer que su esposo fuera un asesino en serie, ya que nunca mostró conductas sospechosas durante el tiempo que estuvieron juntos.

El abogado defensor de Heuermann, Michael Brown, explicó a los medios que en un punto de la defensa, su cliente dijo: “Quiero declararme culpable”. Añadió que una de sus preocupaciones fue evitar a las familias de las víctimas y a su propia familia el desgaste de un juicio prolongado. Sobre si Heuermann estaba arrepentido, Brown respondió: “Eso esperaría… Supongo que tendrá oportunidad de expresarlo en la sentencia”.

Como parte de su acuerdo, Heuermann aceptó cooperar plenamente con la unidad de análisis de conducta del FBI.

La investigación tomó impulso en 2010 tras el hallazgo de numerosos restos humanos durante la búsqueda de la mujer desaparecida Shannan Gilbert a lo largo de la costa sur de Long Island. Este suceso despertó la sospecha de un posible asesino en serie que atrajo atención mundial y fue la base para una película de Hollywood. Aunque sus familiares rechazaron esta conclusión, las autoridades determinaron que Gilbert se ahogó y, según el abogado Brown, Heuermann “no tuvo nada que ver con Shannan Gilbert”.

Gracias a análisis de ADN y otras pruebas, las víctimas fueron identificadas, y en algunos casos vinculadas con restos encontrados años antes en diferentes puntos de Long Island.

Seis cuerpos —de Melissa Barthelemy, Maureen Brainard-Barnes, Amber Lynn Costello, Valerie Mack, Jessica Taylor y Megan Waterman— fueron hallados entre la maleza a lo largo de Ocean Parkway, cerca de Gilgo Beach. El cuerpo de Sandra Costilla fue encontrado a más de 100 kilómetros, en los Hamptons. Por otro lado, los restos de Karen Vergata aparecieron en Fire Island, a más de 32 kilómetros al oeste, en 1996 y luego cerca de Gilgo Beach en 2011.

Pese a la atención mediática, que incluyó una serie documental y la película “Lost Girls”, lanzada por Netflix en 2020, la investigación se alargó más de una década, con pistas evasivas e infundadas esperanzas.

En 2022, seis semanas después de la designación de un nuevo comisionado de policía, el grupo de trabajo de Gilgo Beach identificó a Heuermann como sospechoso mediante una base de datos de registro de vehículos, relacionándolo con una camioneta pickup que un testigo vio