En las últimas horas se difundió que algunas de las ampollas de fentanilo encontradas en el departamento del enfermero fallecido recientemente, Eduardo Betancourt, provenían de HLB Pharma, el laboratorio propiedad de Ariel García Furfaro. Este laboratorio está siendo investigado por la Justicia Federal debido a la muerte de 111 personas que recibieron durante sus internaciones hospitalarias fentanilo contaminado con bacterias multirresistentes a los antibióticos. La pregunta que surge es cómo Betancourt pudo tener ampollas de esa firma, dado que la ANMAT había prohibido un año atrás la comercialización y el uso de la totalidad de ese opiáceo. Más aún, ¿qué ocurrió con las ampollas de fentanilo de HLB que ya estaban distribuidas en el país?

La causa que investiga más de cien muertes y el daño ocasionado a pacientes que sobrevivieron al opiáceo adulterado lleva más de un año en investigación, y la etapa actual no presenta un cierre lejano. Hay catorce imputados, en su mayoría directivos, técnicos y responsables de las empresas HLB Pharma Group SA y Laboratorios Ramallo SA, las firmas desarrolladoras del fentanilo, que en la práctica funcionaban como una misma entidad.
Cabe recordar que se detectaron bacterias en dos lotes: el 31.244, del cual la Justicia confirmó que ninguna ampolla contaminada llegó a ser utilizada; y el 31.202, lote clave que contenía casi 155.000 ampollas. De ellas, dos tercios fueron recuperadas por la Justicia, mientras que unas 45.000 llegaron a centros de salud y fueron destinadas a salas de internación.
El ingreso de ampollas de fentanilo al departamento de Betancourt en Palermo genera interrogantes que exigen aclaraciones. El juez a cargo del Juzgado Federal Nº3, Ernesto Kreplak, señaló a Clarín que en el marco de la investigación “se hizo todo el recupero de los dos lotes contaminados”, por lo que sería “muy preocupante” que ese material, debidamente registrado, custodiado bajo medidas de seguridad y trazabilidad, estuviera circulando. Según la información proporcionada por Kreplak y la fiscalía que investiga la muerte de Betancourt, esto no sucedió.
Respecto a otros lotes producidos en la misma y en campañas anteriores, el juez aclaró que este material debía encontrarse bajo custodia de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). En la industria farmacéutica, una “campaña” se entiende como una tanda de producción que incluye alrededor de cinco lotes, separada por rigurosas limpiezas de las instalaciones para evitar contaminaciones cruzadas. Cada lote de HLB contenía casi 155.000 ampollas.
Al iniciar la investigación, el Instituto Malbrán analizó la presencia de bacterias en todos los lotes de la campaña 31.202 y 31.244, así como en lotes de las dos campañas previas, sin detectar nuevas contaminaciones. Por eso, aunque inicialmente Kreplak ordenó custodiar todos los lotes en hospitales, sanatorios y ministerios de salud provinciales con la firma de un compromiso, luego se revocó aquella medida para los lotes que dieron resultados negativos.
“Con respecto a los lotes restantes, intervinimos aquellos que sospechamos en primera instancia, pero luego dictamos una resolución desinterviniendo aquellos que Malbrán certificó como libres de contaminación. Era el caso de varios lotes de la última campaña y de la previa. En esos no teníamos más interés”, explicó el juez.
En cuanto a otros medicamentos de HLB y Ramallo cuya venta y uso también fueron prohibidos por la ANMAT, el juzgado detalló que “están sujetos a decisiones administrativas”. Kreplak subrayó que, dado que las muertes no estuvieron relacionadas con esos productos, “no son de interés para la causa”, por lo que corresponde a la autoridad administrativa definir su destino.
Desde hace tiempo, centros de salud públicos y privados con medicamentos de HLB en custodia han consultado qué hacer con ese material. La cuestión es compleja, dado el costo que implicó su adquisición y la posibilidad de que, tras exhaustivas pruebas, se consideren aptos para su uso o deban ser destruidos.
Clarín intentó averiguar la resolución de la ANMAT sobre el destino de estas drogas, pero no obtuvo una respuesta clara. Desde la ANMAT informaron que canalizarían la consulta por medio del Ministerio de Salud; sin embargo, fuentes ministeriales indicaron que, debido al secreto de sumario y a que el caso está en la Justicia, no podían pronunciarse. Al cierre de esta nota, se esperaba una respuesta formal.
No está claro cuántas ampollas de fentanilo fueron recuperadas o destruidas por la ANMAT ni cuántas permanecen en custodia provincial. Lo mismo ocurre con otras drogas de HLB cuya circulación está congelada por la resolución del organismo, que ordenó la inhibición de las actividades de los laboratorios implicados.
Fuentes ligadas a la causa indicaron que, cuando los hospitales consultan a la ANMAT sobre la utilización de estos fármacos, los derivan al Juzgado, que a su vez remite la consulta a la ANMAT, en un ciclo burocrático basado en que la decisión sobre el material ajeno a la causa es administrativa y no judicial.
En relación con las ampollas halladas en el domicilio de Betancourt, la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Nº21, a cargo del fiscal Carlos Alberto Vasser, informó que se secuestraron tres
