Desde primeras horas de la mañana, las estaciones principales como Retiro, Constitución y Once, junto con las paradas intermedias en los corredores más transitados, se vieron colmadas de largas filas y rostros que expresaban frustración e impotencia. La situación obedece al recorte de servicios implementado por las empresas, que exigen un aumento en los subsidios y el pago de una deuda pendiente por parte del Gobierno nacional. A esta medida se sumó un quite de colaboración de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), lo que agravó aún más la interrupción en algunas líneas.

El impacto sobre los pasajeros —especialmente trabajadores y estudiantes— se vive con intensidad en cada parada. Mónica, usuaria habitual de una línea proveniente del sur del Gran Buenos Aires, manifestó su descontento: “Estoy llegando tarde al trabajo. Hoy no funciona el colectivo que suelo tomar y tuve que esperar por otro. Es un caos”. Su testimonio refleja la incertidumbre que enfrentan quienes dependen exclusivamente del transporte público.
Quienes logran abordar un colectivo enfrentan también dificultades. Germán, que suele utilizar la línea 100 para ir a su empleo, contó: “Estoy esperando hace 20 minutos, dicen que hay menos frecuencias y cuando llega un colectivo viene explotado”. Agregó contundente: “Se está haciendo difícil moverse”.
La problemática afecta sin distinción a todos los sectores y distancias. Laura, que viene desde Monte Grande y ya tomó un tren, aguardaba desde hacía treinta minutos para continuar su viaje hacia la Facultad de Psicología. “Salí más temprano… Nos afecta a todos. Me desperté a las seis de la mañana”, afirmó, evidenciando el desgaste que ocasiona movilizarse en un día de paro, especialmente para quienes provienen del conurbano.
Casos similares son los de Carlos, que se dirige a Palermo. A pesar de haber previsto el conflicto, la realidad lo sorprendió: “Tengo que llegar a las 9, pero estoy atrasado. Es todo un tema. Y mirá que también me desperté más temprano porque sabía que iba a haber pocos colectivos”, comentó, sumándose a la ola de frustración generalizada.
El origen del caos se encuentra en un profundo conflicto entre las empresas y el Gobierno nacional, al que se añadió la Unión Tranviarios Automotor. Desde las 10:30 de este jueves, se lleva a cabo una reunión en la cartera de Transporte con el objetivo de destrabar la situación.
